Motivación en el proceso de enseñanza aprendizaje

Como ya se ha dicho, la motivación se refiere al nivel de interés que se tiene con respecto a algo, que en este caso es el aprendizaje de nuevos conocimientos para los alumnos y las actividades que lo conducen a este. Este interés se mantiene, adquiere o aumenta por razones que pueden ser intrínsecas o extrínsecas.  

Como se ha demostrado a lo largo del tiempo, el ser humano está conformado por diferentes áreas, entre las cuales se encuentra la parte cognoscitiva y la parte psicológica. Estas van de la mano debido a que la motivación y el aprendizaje son parte de los procesos mentales superiores y por ello pueden afectarse entre sí de manera positiva o negativa.

Con esto se puede prever lo que puede suceder en el futuro, hablando específicamente de aspectos relacionados al área académica del individuo porque este es el punto de partida para determinar que el proceso de aprendizaje tenga éxito o no.


Desde este punto de vista, el profesor debe plantearse un triple objetivo en su acción motivadora: Suscitar el interés, dirigir y mantener el esfuerzo, lograr el objetivo de aprendizaje prefijado. (Villavicencio López, 2011)

En la escuela tradicional únicamente se centraba en la motivación inicial, sin embargo, en la actualidad se ha demostrado que esta debe mantenerse en todo el proceso hasta el final. La tarea del docente, en este caso, implica identificar cuáles son los intereses y necesidades de los estudiantes y establecer una conexión entre este y los objetivos del aprendizaje con las actividades a realizar. Tomando en cuenta también que cada estudiante tiene diferente manera de motivarse, por esto es necesario que se busquen actividades que involucren la mayor cantidad de participantes y mantener así la motivación en todo el grupo.



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